
Por primera vez este año TVE ha dado un premio en el pasado festival de San Sebastián al que ha titulado OTRA MIRADA. La selección de películas que optaban al premio era transversal, o sea había películas no sólo de la sección oficial a competición sino también de otras secciones como Zabaltegui u Horizontes latinos: un total de veinte títulos. Y para formar parte del jurado de este premio fuimos convocadas Montse Abbad, directora de TVE en Cataluña, Txaro Arteaga, periodista y exdirectora del Instituto Vasco de la mujer, y yo como representante de CIMA.
La primera consideración que se derivó del visionado de estos 20 títulos es que hay un número considerable de películas que atienden a los problemas de las mujeres: la prostitución, la escolarización, la difícil madurez, maternidad, soledad, enfermedades, subordinación a los maridos e hijos, embarazo; y lo que realmente faltan son películas en las que las mujeres sean protagonistas de todo tipo de historias.
Quizá de toda la selección solamente las películas españolas “Mataharis” de Iciar Bollaín, y “Siete mesas de billar francés” de Gracia Querejeta , presentaban argumentos, que, sin dejar de lado temátricas relacionadas con el género de sus protagonistas, las hacen aparecer como protagonistas de historias que trascienden esos problemas concretos.
El premio OTRA MIRADA fue para “Buda explotó por vergüenza” de la directora iraní Hana Makhmalbaf. Una cineasta de 19 años, hija del director Moshen Makhmalbaf, que hace cine como quien respira. No en vano empezó a hacerlo con 9 años.
La película comienza con las imágenes documentales de la explosión de las estatuas de Buda que destruyeron los talibanes. En las cuevas de esas montañas viven muchas familias afganas, entre ellas la familia de Baktay, una niña de seis años que emprende un accidentado viaje hasta la escuela donde aprender “historias bonitas”. Nunca se acobarda ni cede en su empeño, sigue su camino con obstinación y rebeldía a pesar de las provocaciones de adultos indiferentes y niños que la secuestran y acosan en un cruel remedo del mundo adulto en el que viven.
El acta del jurado motivaba el premio así: “Porque es una excelente película que, trascendiendo fronteras y culturas, plantea la importancia de la transmisión de valores que deberán cambiar para conseguir un mundo más igualitario. Y porque su personaje principal (una mujer, aunque sólo tenga seis años) demuestra con su determinación, tenacidad e inteligencia que en cualquier lugar del mundo las mujeres pueden cambiar su destino y convertirse en protagonistas de su propia historia”.
Hana Makhmalbaf ha pasado en san Sebastián 10 días viendo cine, incluso el día en el que le concedían el premio se fue pronto de la celebración porque quería ver una película. Acompañada en todo momento de su hermano y siempre vestida de negro con un chal y una gorra que cubría su cabeza en todo momento. En la rueda de prensa pareció incomodarse cuando un periodista hizo un comentario ligeramente condescendiente sobre las dificultades de las mujeres en su país. Señalando su chal dijo:“Para mi este pañuelo no es tan importante. Aquí no lleváis pañuelos en la cabeza pero tampoco veo que muchas mujeres estén en puestos de poder. Lo mejor de las mujeres afganas e iraníes es que viven con un muelle bajo sus pies, y el día que saltan van mucho más lejos. No estamos dormidas”.
Otra importante presencia femenina en San Sebastián fue Liv Ullman que recibió el premio Donostia y un homenaje con todo el público del Kursaal en pie y aplaudiendo. Contó que los premios le dan una buena oportunidad para hablar de cosas importantes y que se la escuche y, allí mismo, mientras recogía su galardón, tuvo un recuerdo para todas las mujeres del mundo que alguna vez han sido torturadas y maltratadas.
En los tres días que estuvo en san Sebastián, además del homenaje y las múltiples entrevistas que concedió, se dedicó a ir al cine como una participante más en el festival. Sus declaraciones siempre fueron interesantes y en cada una de sus intervenciones hizo un homenaje a Bergman restando importancia a su protagonismo. La actriz y directora pasó por el festival recordando a otras personas y consiguió que todos recordemos con gratitud su presencia.
(En la foto la directora iraní Hana Makhmalbaf)




