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lunes, 11 de mayo de 2009

DE QUE HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE CINE por Isabel Coixet


En los tiempos confusos en que vivimos, es frecuente que leamos en los periódicos informaciones brumosas basadas en testimonios de dudosa procedencia sobre personas vinculadas a la política. Si no conocemos a esas personas, tendemos a creer a pies juntillas lo que se escribe de ellas en la prensa, se machaca por la radio o se menciona una y otra vez en esas interminables tertulias de televisión donde los tertulianos están tan contentos de haberse conocido. Sin embargo, si conocemos personalmente a la persona de la que hablan y sabemos a ciencia cierta que es mentira lo que se dice de ella, y aun diré más, si conocemos las razones por las que las personas que la denostan se rasgan las vestiduras con una lamentable tendencia a la sobreactuación, nos invade una tremenda perplejidad teñida a partes iguales de indignación y vergüenza ajena.
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Si a ello se añade que el sector al que pertenece esa persona forma parte de nuestro paisaje personal, o sea el cine, y que cualquier información que llega sobre ese sector afecta la manera en que el publico nos ve a los cineastas y recibe las películas que hacemos, es lógico que muchos de nosotros nos preguntemos que tiene que ver el culo con las témporas, es decir, que tienen que ver las quejas de un reducido sector de productores (que casualmente son los que más ruido hacen) que llevan años comiendo de la sopa boba produciendo películas destinadas a perpetuar su estatus de permanentes mantenidos de oro a costa del contribuyente (no sólo español, también europeo) con la esencia sagrada de un arte que languidece justamente porque la industria del cine, ahora y aquí, ha olvidado algo tan sencillo como que el cine, es ante todo, riesgo. Riesgo económico. Riesgo personal. Riesgo moral.

No se pueden reducir los debates sobre el cine a un debate sobre una ley de cine, ni podemos seguir dando la imagen (que desgraciadamente a veces corresponde bastante con la realidad) de que cineastas y productores somos un coro de plañideras que vamos de despacho en despacho, con el churumbel en brazos, diciendo al primer payo que nos encontramos: “écheme algo”. En fin, toda esta diatriba viene a cuento por la reciente destitución de Fernando Lara en la Dirección General de Cine. Conozco a Fernando Lara desde su etapa como director del Festival de Valladolid, y puedo decir lo que durante estos años he comprobado: que no he visto a ningún gestor cultural más entregado, humilde, honesto y trabajador que él. Que ha visto todo el cine del mundo y más porque lleva el cine en las venas. Que, gracias a él, se han podido dar a conocer aquí cineastas de la talla de Atom Egoyan. Que siempre ha estado al pie del cañón apoyando con todos los medios a su alcance (que han sido pocos, pero ése es el mal endémico de nuestra cinematografía) al cine español y a los cineastas españoles. Y que ahora que parece que el culpable de todos los males es él, me gustaría dejar muy claro que no es así.

Estoy convencida de que Ignasi Guardans (gracias al cual La Vida Secreta de las Palabras se pudo ver en el Parlamente Europeo) será un digno sucesor de Fernando Lara, y le deseo mucha suerte. Ojala se blinde contra el coro de plañideras que se le avecina ojala.


sábado, 28 de marzo de 2009

LAS GALLEGAS SUBIMOS por Chelo Loureiro

La representación gráfica de un gallego subido a la mitad de una escalera sin saberse si sube o baja se ha convertido en un tópico. Pero como todo tópico, tiene algo de real. Y la realidad es que los gallegos raramente utilizamos el sí o el no, ya que por experiencia sabemos que nada es categórico.

Esta sabiduría antigua nos ha llevado a utilizar un sinfín de términos intermedios para definirnos: puede ser, tal vez, ya se verá, casi… que normalmente desconciertan al receptor si éste no es gallego, pero que nosotros sabemos traducir al instante. Porque solamente los no gallegos son los no se enteran si subimos o bajamos de esa famosa escalera.

A los naturales de Galicia nos basta una mirada de reojo para reconocer las intenciones del escalador, aunque comprendemos que la cosa no es fácil ya que por ejemplo podemos encontrarnos con una amiga que nos dice que está casi embarazada… y, a diferencia de la sorpresa que cause a cualquier oyente en su sano juicio -porque una puede ‘estar’ o ‘no estar’ embarazada, pero difícilmente ‘casi’- nosotras sabemos al instante si debemos darle la enhorabuena o, simplemente, decirle que hace muy bien en no complicarse la vida!

Está claro que la lengua es algo más que una herramienta para expresarnos, es un código que va más allá de unos vocablos y que tan solo podemos interpretar con toda la riqueza de matices los que gozamos de una misma cultura.

Es posible que si alguna de nuestras compañeras de CIMA de otras comunidades asistiese a nuestros primeros encuentros en Galicia, marchase pensando que pocas gallegas se apuntarían a esta asociación. Los temas que se ponían sobre la mesa, las preguntas sin respuesta, lo que costaba ir desde Vigo a una reunión en Coruña, … pero nosotras teníamos la convicción de que era necesaria esta movida. Tan clara como la capacidad de definir lo que queremos, aunque nuestros ‘síes’ o ‘nóes’ resulten ambiguos a nuestros interlocutores. Por eso somos ya 19 las que nos hemos subido a la escalera, y por eso nos hemos convertido ya, como antes lo han hecho las socias catalanas, en una Delegación. Y seguiremos subiendo por ella porque estamos seguras de que harán falta los peldaños para las que vayan llegando.

A pesar de la crisis, a pesar de que en Galicia las distancias dan pereza, a pesar de la multitud de tareas que a todas nos sobrepasan, a pesar de todo, somos conscientes de la importancia de esta asociación para que las profesionales del audiovisual lleguemos a tener la presencia que nos corresponde y, lo que es todavía más importante, para que las pantallas lleguen a exhibir nuestras miradas. Con la seguridad de que tod@s nos enriqueceremos.

lunes, 21 de julio de 2008

"MI MIRADA", por Inés París

Son sobre todo los chicos quienes han filmado a las chicas y ha sido fatal para esta historia, y para el hecho mismo de que se quieran contar historias
(Jean-Luc Godard en “Diálogo entre Jean Luc Godard y Serge Daney” a propósito de Histories du Cinema)

Me llamo… no creo que eso importe. Nací en España en los años sesenta en una familia de la burguesía. Soy escritora y cineasta. Esto quiere decir que me gusta “relatar”, organizar las palabras, las imágenes, los sonidos… contar historias.

Mis relatos son únicos igual que lo soy yo y lo es todo ser humano. Nadie ha vivido exactamente lo que yo he vivido, o no lo ha sentido de la misma manera, no lo ha soñado igual, ni sufrido; igual que nadie tiene mis ojos, aunque haya miles de personas que también los tienen ovalados y castaños.

Entre las cosas que son únicas en mí hay, sin embargo, un poso común de determinantes que comparto con otros: la edad (nacer en la España del franquismo, hija de unos padres vivir la transición española, la movida, tener ahora más de cuarenta años) el origen social (unos padres intelectuales de izquierdas, “progres” y burgueses, pasar de un colegio católico a un instituto donde las drogas eran la optativa favorita de los estudiantes)

Y ser mujer.

¿Hasta qué punto esto determina mi mirada sobre la realidad, mi “relato”, mi construcción de un universo propio? Yo creo que muchísimo. He vivido en un mundo donde se educaba a las niñas para jugar con Nancys (las Barbies de mi infancia), donde se nos vestía de rosa cuando éramos bebés, leíamos revistas “femeninas”, nos identificábamos con “personajes femeninos” como las jovencitas de “Mujercitas” “Pollyana” (que contaba hasta diez antes de enfadarse) o Catwoman. Todo esto podía gustarte o fastidiarte profundamente, podías envidiar los madelman de tus hermanos o preferir a Batman como modelo, descubrías con el tiempo a mujeres como Patty Smith y o te rapabas el pelo al cero como Sinéad O´connor pero siempre desde una posición donde factores como tener la regla y saber que un día tendrías que decidir si tenías hijos o no, te marcaban la existencia.

Con el tiempo he descubierto que el hecho de ser mujer me ha marcado cada vez más, incluso en el hecho de tener que decidir comportarme y elegir una vida notablemente distinta de lo que los roles más tradicionales mandaban.

Con lo años tuve que decidir si tenía o no hijos y cuándo: esto supuso años de usar anticonceptivos y sufrir el hecho de que el aborto fuese un delito. Cuando me quedé embarazada supe lo que era alojar en tu cuerpo otra vida, lo que era dar a luz, amamantar y cuidar de un nuevo ser humano.

He tenido que negociar con mis parejas mi espacio de libertad, me he peleado porque la mayoría de los hombres no se ocupaban como yo de limpiar, de cuidar de los hijos y de hacer la compra. He tenido que robar horas al sueño para trabajar y ser madre, he pagado para que cuidasen de mi hija, he pedido a mis amigas que me viniesen a echar una mano, he rodado con la angustia de saber que mi hija tenía fiebre y yo no podía estar con ella.

He visto mi cuerpo transformarse. He tenido amigos, marido y amantes. Con todos ellos he tenido que descubrir y negociar qué era el amor, qué puesto ocupaba en mi vida, qué necesitaba o deseaba de ellos. He tenido que aprender a decir no a relaciones que me impedían ser yo misma. He pagado con soledad muchas de estas decisiones.

He tenido que mantener mis ideas y decisiones en un mundo profesional de hombres. Me han reprochado ser demasiado “femenina”, poco autoritaria, coqueta o débil. También de han acusado de “manipuladora” “histérica” o “sibilina”
Me he sentido distinta a ellos y unas veces admirada por eso mismo y otras tratada con paternalismo.

He visto como las serie y películas españolas no contaban nunca lo que a mi ni a mis amigas nos pasaba. O lo hacían incluyendo mensajes que eran llamamientos a la resignación, o que utilizaban lugares comunes donde las mujeres éramos seres “fragiles” “tristes” “incomprensibles” “misteriosos” pero casi siempre presentados en la dicotomía ángeles o putas

Pero las mujeres que yo conozco (empezando por mi misma) somos complejas, inclasificables y únicas. Mucho más valientes de lo que nos cuentan, con más capacidad para el cabreo, la venganza y la rabia de lo que nos han dicho, también para la alegría y el humor incluso en la situaciones más trágicas. Y hay algo que todas tenemos en común: nos cuesta muchísimo ser las autoras de este relato. Nos cuesta construir nuestra identidad propia y nos cuesta aún más hacerla pública, ponerla en imágenes, contársela a los demás.

Por eso hago cine y por eso estoy en CIMA, para que yo y todas contemos de primera mano esa cosa tan normal y tan extraordinaria que es SER MUJER y pertenecer a ese colectivo porque como dijo Clarice Lispector:

La vida me ha hecho de vez en cuando pertenecer, como si lo hiciese para darme la medida de lo que pierdo cuando no pertenezco. Y entonces lo supe: pertenecer es vivir. Lo sentí con la sed de quien está en el desierto y bebe con ansia los últimos tragos de una cantimplora. Y después la sed vuelve y camina realmente por el desierto
(“Aprendiendo a vivir y otras crónicas”)

Inés París
Presidenta de CIMA

domingo, 18 de mayo de 2008

UNA BOFETADA DE REALIDAD por Iciar Bollaín

El viernes 9 de mayo embarcamos en la base aerea de Torrejón las participantes españolas, el equipo del Gabinete de la Vicepresidenta del Gobierno y todos los que han puesto en marcha este gran esfuerzo de llevar a Níger el III Encuentro de mujeres africanas y españolas. Escoltas, periodistas, traductores, protocolo; la tropa que desembarca en un Niamey nocturno y caluroso es enorme.

Mientras la Vicepresidenta cumple su agenda oficial de encuentros bilaterales, las 25 participantes españolas disponemos de dos dias para conocer el lugar. Pero antes, una bofetada de realidad; la visita a primera hora de la mañana a un centro de acogida para mujeres aquejadas de fístula, ese desgarro interno de la vagina que sufren las mujeres, más bien niñas, casadas antes de los 10 años que se encuentran dando a luz cuando sus cuerpos apenas están desarrollados. Lo que en España no supondría mayor problema, en Africa acarrea años de infección y espera para ser operadas. Y el repudio. Porque este problema obstétrico resume como pocos la falta de derechos básicos de las mujeres africanas. La prensa que nos acompaña recogió la visita pero la foto que llamó la atención fué la del coche de la Vicepresidenta atascado en la arena y empujado por los escoltas.

Hay cosas que “venden” y cosas que no. Y los temas de mujer no suelen vender mucho aunque lo que se maneja en este encuentro afecta a millones de africanos. Porque son las mujeres las que sustentan las economías familiares. Las consecuencias de la crisis alimentaria, que estuvo presente en casi todas las ponencias del encuentro, tuvieron un resumen demoledor en boca de la Presidenta del Parlamento Panamericano “ la mujer africana come poco y come la última, después del marido y los hijos. Si hay escasez, dejará de comer. Si la mujer africana se muere, Africa se muere”.


En los mercados se ve la precariedad de la vida en Niamey. Y también la enorme riqueza cultural en sus tallas, sus esculturas, sus instrumentos y en los preciosos trabajos en plata de los Tuareg. Las idas y venidas en autobús nos dejan entrever una ciudad de casitas bajas, de calles de arena, con árboles aquí y allá. Pocas mujeres por la calle y poca actividad. Una ciudad a medio gas, capital de uno de los países más pobres del continente. Un paseo en pequeños cayucos por el Niger nos muestra algo de la vida en sus orillas: como pescan, como se bañan y lavan en el río, como cultivan sus huertos. En otro viaje por carretera atisbamos algo de la vida en el campo. De nuevo, contemplando las chozas de paja, los graneros levantados sobre palitos retorcidos, constatamos lo extremadamente básico de la vida aquí. La tierra está removida, a mano, y sembrada con mijo para su propio consumo. Pura subsistencia.
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Algunas de las participantes españolas tienen reuniones previas con las participantes africanas. Nuestras parlamentarias asesoran a un grupo de colegas sobre como valorar la aplicación de las leyes que protegen los derechos de las mujeres. Porque no se trata solo de hacerlas, sino de que se cumplan. Algunas constituciones contemplan ya la prohibición de la ablación y la mutilación genital pero en la práctica se ignoran. La desigualdad aquí resulta tan abrumadora que sobrepasa. Pero es también lo que tiene de distinto y de reto este encuentro y la inversión en cooperación que se está planteando: atacar la desigualdad desde todos los ámbitos, la educación, la salud, la economía, las leyes. Empezando por las de Níger donde, cuando el marido muere el hermano hereda la casa, las tierras y a la mujer, que no tiene acceso a la propiedad. Ni al estatus de ciudadano, ni a la dignidad. Es, casi casi, como el debate que sostuvo Bartolomé de las Casas sobre los indios allá por el siglo XVI. Las mujeres aquí si tienen alma. Pero poco más. Por eso hay otro objetivo en el encuentro; el “ empoderamiento”, la toma de conciencia del poder individual y colectivo de las mujeres. Que estén presentes donde se toman las decisiones. Que las mujeres y sus problemas no sean invisibles. Pero no es fácil, porque a pesar de la envergadura de los temas que se tratan, de nuevo es una anécdota, la foto de la Vicepresidenta con el señor polígamo y sus mujeres, lo que más trasciende.
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En las mesas redondas se van desgranando los temas. En una de ellas la consejera Económica Experta de UNIFEM, es contundente: “Los problemas de Africa no se deciden en Africa”. En una dura crítica a las políticas económicas marcadas por los organismos internacionales asegura que la crisis alimentaria es una consecuencia de 30 años de ajustes. Producimos para la exportación, privatizamos las tierras y las mujeres cada vez están más lejos de la producción, aseguraba, llamando a las mujeres a hablar también allí donde se deciden esas políticas, en el BM y el FMI. Pero en éste último foro, como analizaba en el Guardian el periodista George Monbiot hace unos meses, esas politicas ni siquiera las deciden todos los paises, sino unos pocos, los ricos del g7, que acaparan el 45% del voto. Así, mientras se conseguía en el 2000 un plan para que en el 2015 todos los niños del mundo tuvieran acceso a la educación primaria, se aprobaba por otro lado reducir el gasto público en los paises pobres.

En el encuentro se ha mencionado en muchas ocasiones la educación como palanca para salir de la pobreza. Una de las ponentes llamaba a las mujeres africanas a mandar a sus hijas a la escuela. ¿Pero a qué escuelas si los paises más ricos están prohibiendo contratar maestros? Según ese mismo periodista el ratio de maestro alumno es de 57 a 1 en Malawi, de 72 a 1 en Mozambique y de 74 a 1 en Sierra Leona. Profesores mal pagados, mal formados y sin material escolar. De modo que la tarea de las mujeres que quieren cambiar las cosas en este continente es hercúlea, porque no se trata sólo de trabajar en sus propios paises, sino también donde se deciden las políticas económicas. Mujeres para cambiar el mundo por arriba y por abajo. Y por dentro; La tradición, las costumbres, la religión, losas para las mujeres tan pesadas como la pobreza. La ex presidenta del tribunal supremo de Níger lo dijo muy claro: El derecho islamizado no permite la igualdad.

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En las pausas se discute, se bromea, se toma café, agua y los abanicos aletean con furia. No hay quien combata el calor sofocante. Algunos periodistas lamentan que el contenido de las mesas va a ser lo más difícil de “vender”. Un montón de señoras sentadas en un palacio de congresos, hablando. ¿A quien le interesa?... A la humanidad, respondo mentalmente.
(Este artículo ha sido publicado por el País el 18-08-08. Las fotografías han sido tomadas por Iciar Bollaín con su cámara digital para PUNTO DE VISTA)

domingo, 17 de febrero de 2008

LA MUJER EN EL CINE por Scott Cleverdon y Assumpta Serna

El cine, el audiovisual y el videojuego es indiscutiblemente, la referencia y ventana del mundo.

La industria del cine y del audiovisual puede querer sólo entretener, pero aún así, tiene la gran fuerza de comunicar a través de imágenes modelos de referencia a generaciones enteras. Basta una nueva película o videojuego de éxito para que el mercado fagocite la nueva aportación de un creador y se convierta en modelo para nuevos creadores.

Veamos lo que dice la primera de una de éstas creadoras cinematográficas: “Pensé que podía hacerlo mejor… Revistiéndome de valentía, propuse tímidamente al Sr. Gaumont que pensaba en escribir una o dos historias cortas para que mis amigos se divirtieran. Si el Sr. Gaumont hubiera podido ver entonces lo que pasó con mi tímida propuesta, probablemente yo nunca hubiera obtenido el sí afirmativo. Mi juventud, la falta de experiencia, mi sexo, todo conspiraba en mi contra”…

Estas eran las palabras de Alice Guy Blanché. Año: 1896. La película de la que habla tuvo su première en la Exhibición Internacional de París. Se llamó “La fiesta de las coles”. Vendió todo el material del Sr. Gaumont tan deprisa, que la despidió como secretaria y la puso al frente de su nueva compañía de producción de películas.

Es la primera persona en el mundo, mujer o hombre, que llevó a la imagen el concepto de que una película podía entretener contando una historia. Antes que ella, las películas eran poco más que curiosidad, algo que Gaumont, el inventor para Lumière de la cámara de 60 mm concebía sólo como un juguete para niños.

Pero la historia, sitúa a Melies como el primer director, no el primer hombre director. El Historiador G. Sadoul tuvo que inventarse la subcategoría de “mujer directora” en orden a reservar el título de “primer director” para un hombre.

Ahora sabemos que el Estudio que ella fundó fue el primero en la historia del cine y que sólo entre Octubre de 1910 y Junio de 1914, Solax produjo 325 películas. En “Who’s Who of Film”, se dice que Alice tocó todos los géneros: historias de hadas, películas fantásticas, románticas, comedias, temas religiosos, mitológicos, películas que eran cuadros que cobraban vida, para todos los gustos del público. También llegó a producir “In the year 2000” una película de ciencia ficción en la que las mujeres en el año 2000, eran las que controlaban el mundo.

Pero historiadores han dicho que Alice no quería hacer historias que tocaran temas feministas. Ella misma contribuyó a esta leyenda, ya que ella negó su visión “femenina”, supongo que como necesidad a que la aceptaran en el club de los hombres. Pero en verdad, sus películas tocan temas donde la mujer es protagonista de su propio destino.

En 1919, Hollywood había crecido y le fue imposible sobrevivir como estudio independiente. Solax y las dos compañías que creó se derrumbaron al mismo tiempo que se derrumbó su matrimonio. Volvió a Francia sola con sus hijos. En 1927, volvió a EEUU para buscar sus películas y ofrecerlas al público francés. Pero una visita a la Biblioteca del Congreso, y a varios almacenes de la ciudad, le reveló que no existía ninguna copia de sus películas.

Sólo a sus 78 años, la Cinemateca francesa reconoció su aportación a la industria cinematográfica dándole el honor de ser, irónicamente, Caballero de la Legión de honor por haber sido la primera mujer directora en el mundo, no el primer director en el mundo.

(Esto es el comienzo del interesante estudio de Assumpta Serna y Scott Cleverdon sobre "La mujer en el cine", para acceder al documento completo en PDF pincha en este link :
http://www.fileden.com/files/2008/2/13/1756742/PUNTO%20DE%20VISTA_la%20mujer%20y%20el%20cine.pdf )

(En la foto Alice Guy Blanché relajada)

NO PODEMOS OLVIDAR A MARIE TRINTIGNANT por Zoe Valdés y Maria de Medeiros


...Cantat, el asesino de Marie Trigtignant, fue liberado el pasado otoño, en medio de una gran polémica. Como amigas que fuimos de Marie queremos volver a repasar el caso. La versión de una muerte “accidental”, resultado de una imprevista caída, fue la primera que dio Cantat antes de que los médicos hicieran públicas sus observaciones. Pero la muerte de Marie no tuvo nada de accidental, fue consecuencia de un impulso colérico de Cantat. Según el mismo asesino, Marie estaba encerrada en el baño, temiendo por su vida, aterrorizada ante el peligro que le esperaba. En vez de ir a dar una vuelta para calmarse, el hombre la esperó, como una fiera.
MMMMMM
No se sabe cómo la hizo salir del baño, probablemente haciéndole creer que se había alejado, pero se ha demostrado que no fue al caerse contra un radiador como nuestra amiga Marie murió. Fueron 17 golpes, entre los cuales un mínimo de cuatro violentísimos contra el canto de la misma puerta del baño que destrozaron su cráneo. Por favor, no se puede insinuar que fue un accidente: Marie fue brutalmente golpeada.
MMMMMM
Luego su asesino la dejó morir. Tal vez para que nunca se hiciera la luz sobre lo sucedido. Pasó cuatro horas al teléfono con su abogado; empezó por decir a Vincent, el hermano de Marie, que ella estaba durmiendo; más tarde intentó disuadirle de llamar a una ambulancia. En todas esas horas perdidas quizá se hubiera podido salvar a Marie. Sus cuatros hijos no serían huérfanos y Jean-Louis y Nadine, sus padres, no estarían destrozados por el dolor. La enternecida benevolencia sobre los “esfuerzos de reinserción social” de Cantat, lo bien que se portó en la cárcel y sus estudios por correspondencia en la Universidad de Toulouse no pueden ser aceptados como pretextos de una posible curación. Sólo si fuera idiota Cantat no se comportaría de forma “ejemplar”, precisamente para que la prensa se pudiera maravillar de lo buen chico que es. Que el cantante y guitarrista haya sido objeto de atención psicológica durante sus años de encierro y se haya comprometido a seguir acudiendo a un psiquiatra no tiene nada de heroico, es el tratamiento a seguir en este tipo de casos.
MMMMMM
Marie está muerta, y este hombre ha ganado incluso una cierta fama a causa de este asesinato. Antes era un cantante de rock poco conocido, apenas una imitación mediocre de Jim Morrison en un grupo cuyo nombre arroja hoy un eco siniestro sobre su personalidad: Noir Désir (Negro Deseo). Pero ahora algunos grupos de rap de orientación abiertamente machista y violenta saludan y exaltan el personaje Cantat. Y ya se habla, sotto voce, de un posible disco de Cantat.
Nos parece profundamente errado presentar la muerte de Marie como un caso único, aislado y accidental, entre artistas borrachos, drogados o sadomasoquistas. Cada tres días muere en Francia una mujer a golpes de su compañero. En la gran mayoría de los casos, esas muertes no son fruto de explosiones accidentales de cólera, sino el epílogo trágico de un proceso de verdadera tortura afectiva, que aísla progresivamente a las víctimas de su familia y de sus amigos mediante crisis de celos terribles e irrupciones cada vez más fuertes de violencia física.
También en esto, desgraciadamente, la muerte de Marie correspondió a la “norma” y confirmó que las brutalidades hacia las mujeres se ejercen en todo tipo de clases sociales. Nadine Trintignant cuenta que recibió un SMS de Marie firmado Ta petite fille battue (”Tu hijita golpeada”), que su madre fue incapaz de descifrar...

Extracto del artículo editado por EL PAÍS, el 02/01/08. Para acceder al documento completo puedes hacerlo en el link :
http://www.fileden.com/files/2008/2/13/1756742/Marie%20Trintignant.pdf

miércoles, 14 de noviembre de 2007

¿DONDE SE HAN METIDO LAS MUJERES? por Charo Izquierdo

O, mejor dicho, ¿dónde han metido a las mujeres? ¿En el armario…? ¡Pues que lo abran y salgan! Es lo que te da ganas de gritas cuanto te enteras de que, en las noticias que se ofrecen en los telediarios, las más mencionadas son aquellas de las que se desconoce su profesión, y eso sólo significa un 3,7%. Conocí el dato porque fui invitada a participar en el congreso de Televisión y Políticas de Igualdad organizado por el Instituto de Formación de Radio Televisión Española y el Instituto de la Mujer. En él tuve que moderar una mesa sobre la imagen de la mujer en los contenidos televisivos y eso me condujo a reflexionar sobre el tema.

Lo primero que me vino a la cabeza fue que quienes trabajamos en los medio deberíamos desayunarnos con la premisa de que podemos contribuir a romper estereotipo o, por el contrario, a perpetuarlos. Hoy por hoy, creo que la sociedad va por delante de la televisión. Habrá quien se oponga a esta tesis alegando que en los guiones de las series más recientes intervienen, por ejemplo, nuevos modelos da familia; por supuesto, mujeres haciendo todo tipo de trabajos, lesbiana que se besan ante la cámara, hombre homosexuales que deciden casarse… Es ciento, pero no lo es menos que, en general, se sigue transmitiendo un rol femenino alejado de la realidad. Dejemos al margen a las presentadoras, las conductoras, las directoras de los informativos… Eliminadas ellas, ¿no se diría que la mayoría de las veces las que aparecen presentando hacen un uso excesivo de sus atributos femeninos? Es verdad que la sociedad actual ha admitido la exhibición del cuerpo no normalidad. Podría ser incluso, saludable. Pero, ¿qué ocurre cuando las mujeres que conducen un programa se exhiben en exceso? Recuerdo, concretamente, a una de la madrugada que parecía serlo de un canal paraporno. Da la impresión de que seguimos con la idea de que la mujer es un gancho sexual. ¿Sería imaginable que los presentadores, los hombres, digo, sacaran partido a su entrepierna y que la cámara se las arreglase para enamorarse de ella? Ridículo, ¿no? Es un ejemplo. Otro: por más que se ha intentado, la publicidad sigue convenciendo de las bondades de los detergentes a través de nosotras. Hay casos de hombres que manejan electrodomésticos, bañan a los niños o hacen la comida; sin embargo, cuando se trata de restregar o usar lejía, no hay manera de que prescriban ellos. Otro más; cuando se trata de un programa de debate político, hay que buscar féminas entre las piedras para salvar la cara con una mínima cuota. Un extraterrestre que mirase 59 segundos concluiría que discutir de política no es femenino, pues, al margen de su presentadora, lo habitual es que, de los seis contertulios semanales, sólo haya una mujer, a veces, dos. En cambio, si nos detenemos en los programas rosas o de debate del corazón, la tendencia suele ser la contraria, es decir, ahí, quienes llevan la voz cantante son ellas, con un número menor de ellos, incluso aunque aquí se invierta el juego y el presentador suela ser un varón. Claro, que si hay un programa que perpetúa estereotipos, y de la peor manera, porque lo hace por vía de la comedia, se llama Escenas de matrimonio, en Tele 5. Es el retrato más casposo, anticuado y vulgar de la pareja. En él, qué casualidad, ella siguen siendo las de siempre: frívolas, tontas o asexuadas o ninfómanas, gastadoras, y no precisamente de su dinero… O sea, lo peor. Lo peor para ellas. Pero también para ellos.

Este es un artículo publicado recientemente en Yo Donna y que por lo que nos atañe nos ha parecido interesante para difundir en nuestro blog.

miércoles, 30 de mayo de 2007

AU REVOIR, SEGOLENE por Isabel Coixet


Desde Margaret Tatcher, ha habido muy pocas mujeres primeras ministro en Europa: en Irlanda, en Noruega, en Lituania, en Alemania , en Finlandia , en Islandia, y seguro en algún otro sitio que me olvido. Es curioso que cuando la gente se refiere a Margaret Tatcher además de llamarla “dama de hierro”, siempre se añade el comentario que la Tatcher era prácticamente y a casi todos los efectos “un hombre” .

La reciente derrota de Segolène Royal es un frenazo ( como ocurre a menudo cuando hablamos de logros de mujeres) para todas las mujeres europeas que aspiran a una carrera política. Las mujeres que se presenten a las elecciones en los años venideros deberán oír hasta la saciedad hablar de la derrota de Royal . Y supongo que muchas verán con desaliento como esa derrota se utiliza para frenar sus aspiraciones.

Despues de las últimas elecciones francesas, los periódicos del mundo se dedican a analizar con lupa las razones por las que los franceses han preferido a un colérico minibonaparte que a una mesurada y equilibrada madre de cuatro hijos. La mayoría hablan de la falta de un claro discurso político por parte de Segolène Royal, de una dispersión de objetivos, de luchas internas en su propio partido, de la “coherencia” de Sarkozhy ( aquí una nota frívola que no puedo evitar ¿se dan cuenta los franceses que el vaivén doméstico de Sarkozhy con esa mujer que tiene que viene y va de Club Med en Club Med y de amante en amante le va a quitar un montón de tiempo a la hora de gobernar el país?, en fin, supongo que despues de Miterrand ya nada les sorprende)
Yo no soy un comentarista político y mi conocimiento de ambos candidatos se limita a la lectura de la prensa y a ver en televisión el último debate político transmitido de ambos. En ese debate Sarkozhy elevaba la voz a la primera de cambio y su programa era una reedición del de Giscard D`Estaing, o sea lo mismo de siempre aderezado con unas cuantas cosas muy raras sobre el control de los delincuentes “desde la cuna”, mientras que Segoléne se mostró enérgica pero calmada y expuso unas cuantas ideas sobre la familia, el medio ambiente y la convivencia de culturas diferentes ,que por sí solas hubieran impulsado mi voto, en fin….

Nadie va a quitarme de la cabeza que Segoléne Royal ha perdido las elecciones porque es una mujer y que Sarkozhy ha ganado porque no es una mujer.

TREN DE ALTA VELOCIDAD por Iciar Bollaín


A veces pienso que ese cambio en la naturaleza de las imágenes que sin duda se está dando es como un tren, de alta velocidad desde luego, que nos está pasando por encima sacudiéndolo todo: los viejos soportes se tambalean, los canales de distribución se empequeñecen (las salas) y al tiempo se difuminan y amplían (internet, móbiles etc) los viejos sistemas de derechos de autor pierden sus contornos, derrumbados por la piratería, y el copyleft aparece como una opción más progresista"... Hace mucho que expresar ideas en imágenes ha dejado de ser privilegio de unos pocos, cualquiera puede contar lo que quiera y encontrar un público en la red...

Hace tiempo que el modo en que hacemos cine se me antoja una pura artesanía (en la época del adsl ¿hay algo más medieval que un maquinista colocando una vía de hierro en el suelo y equilibrándola con primor con pequeñas piezas de madera?) Hace mucho que nuestra forma de promocionar el cine, con sus ruedas de prensa rutinarias se me antojan una vía muerta, un camino agotado... Yo me pregunto dónde está el nuevo camino, por dónde hay que ir, y sobre todo, cuando este tren de cambios con su ruido y sus sacudidas acabe de pasar, ¿que paisaje va a dejar? ¿quien viajará en ese tren y quién quedará fuera? ¿Y qué pintamos en todo esto los cineastas, los que nos dedicamos profesionalmente al cine? ¿Hacemos falta? Yo confío en que sabremos adaptarnos pero sobre todo, sigo confiando en el poder de las historias bien contadas, con contenido, con emoción. Asi, entre los estrenos de este año, entre películas espectaculares en efectos y medios, entre historias "globalizadas" contadas en varios continentes como la deslumbrante Babel, aparece una mucho más convencional, rodada como quien dice entre cuatro paredes, con cuatro o cinco personajes, sin grandes propuestas visuales ni formales: "La vida de los otros" es una película "de las de siempre" y a mi me conmueve sin alardes, me lleva allí donde llevan las historias sobre el género humano, a sufrir con los personajes, a sorprenderme y asombrarme con nuestras contradicciones, con nuestra capacidad de hacer bien y de hacer mal. Es un cine que me da lo que nos han dado siempre las grandes peliculas: referencias, reflexiones y una profunda emoción, la de estar ante algo que es cierto, que contiene grandes verdades.
¿Habrá sitio en ese tren de alta velocidad para películas como esta? ¿Tendrá el espectador, que también puede ser creador, de youtube, de videojuegos, de pequeñas o incluso diminutas pantallas, paciencia para sentarse a ver una película así? Y una vez que pase el tren, ¿quedarán en el paisaje canales para que accedamos a ellas? ¿Y espectadores? Como espectadora que también soy espero que si, y como creadora que aspira a hacerlas, espero que también.

(Esta es la contestaciín que Iciar Bollain ha dado a Cahier de Cinema ha las preguntas:
1.. ¿Cómo afronta usted, como creador, la práctica del cine
frente a un futuro ya inmediato de cambios y transformaciones en la
naturaleza de las imágenes?
2.. ¿Cómo piensa usted que esas transformaciones van a condicionar
las nuevas formas de consumir imágenes y de relacionarnos con ellas?)

DESDE FUERA NOS VEMOS MEJOR por Daniela Fejerman

Acabo de participar en un ciclo de Operas Primas en el Instituto Cervantes de Berlín –pedazo Instituto, un edificio estupendo en pleno centro, unas instalaciones magníficas, unas iniciativas, exposiciones y actividades aún mejores-, y me ha llamado mucho la atención lo bien que nos ven por ahí fuera. Quiero decir, que al ciclo no sólo acuden alemanes interesados en el español y la cultura española (que los hay a puñados), sino también españoles que residen en Berlín. Y hay que ver el interés con el que siguen el cine que hacemos por aquí, y lo informados que están, que lo han visto todo, lo más reciente y lo menos reciente, y lo mucho que lo aprecian, aunque no mansa y bovinamente, que también son críticos, pero constructivos.

Vale que la gente que acude a un ciclo en el Cervantes es gente previamente interesada e informada, y que igual mi muestra es muy poco representativa, pero digo yo que este aprecio no puede venir sólo de una nostalgia en plan suspiros de España. Tengo la impresión de que, desde fuera, con perspectiva, las cosas se ven de otro modo. De una manera menos exacerbada, menos intoxicada y agria, menos crispada, por decirlo con el término que últimamente mejor nos define. Con más, cómo decirlo, templanza. De mejor rollo, vamos.

Sería un buen experimento: a los augures que profetizan la definitiva e imparable decadencia del cine español podríamos mandarles una temporadita al extranjero. Quizá, así, empezarían a mirarnos con mejores ojos.

(Este artículo ha sido publicado previamente en "Yo Donna" de dónde Daniela Fejerman es colaboradora habitual)

miércoles, 25 de abril de 2007

UNA HABITACION PROPIA Y GRANDE por Iciar Bollain


He encontrado una gran diferencia Sofía Coppola y las que desde aquí intentamos hacer cine y es que ella piensa en grande. En muy grande. Lo hace seguramente sin darse cuenta de que lo hace, quizá porque su país lo es, la industria a la que pertenece también, porque tiene un padre grande y un apellido no menos enorme. Piensa en grande, lo que no significa necesariamente en profundo. El caso es que para su segunda película, intimista, delicada, sutil, y en momentos deliciosa, se marcha a rodar a Tokio.

Si en mi primera o segunda película, y cuando digo yo, puede ser cualquiera de mis colegas, hubiera pretendido que el decorado principal hubiera sido Tokio, las carcajadas de los productores se hubieran oído seguramente hasta el mismo Tokio. En España hay algunas directoras y directores que si han salido a rodar fuera: Isabel Coixet lo hace de hecho de manera habitual. María Ripoll rodó en Londres su primera película y Chus Gutierrez en Nueva York, Hay más ejemplos como Colomo, Trueba o Medem pero lo curioso es que seguramente para Sofía este tipo de cosas no son un “issue”, como diría ella, no son un tema, o un problema. La imagino escribiendo o pensando sus guiones con el mundo por delante: todo vale, cualquier lugar, cualquier circunstancia, cualquier época. Así, en su tercer trabajo, Sofía se planta en la época de Maria Antonieta. Una época, indudablemente, cara. Sofía se reclina en su silla levantando la vista de la novela de Antonia Fraser que inspira la película y deja volar su imaginación por el Versalles de entonces. Su mente, como lo hará más adelante la cámara, se recrea en los jardines, los salones, los carruajes, los vestidos del periodo más barroco de la historia francesa. Ni por un momento se asomarán a su mente alguna cifra de varios ceros. ... Una música se ha colado en esta recreación de la Francia del XVIII... Se trata de Siouxie and the Banshies. Sofía mira su aparato de música. Se le ocurre una idea fantástica: Además de con preciosos trajes, vestirá su historia con una banda sonora actual. Será una forma de acercarnos desde hoy a esta adolescente de ayer que fué Maria Antonieta. Es arriesgado. Puede ser una equivocación. Su padre se ha equivocado en varias ocasiones. Y siempre a lo grande. Sofía respira hondo y asume el reto. Maria Antonieta, cuando decide divertirse y ser ella misma, lo hará al ritmo de The Cure. Si sale mal, no será un poco mal, será estrepitoso. Y entonces si, se hablará de lo que ha costado, de los caprichos del guión... Se hablará a lo grande, también, del gran fracaso. Y así ocurre, la presenta nada menos que en el corazón del cine francés y europeo, en la sección oficial, reservada para unos pocos escogidos, del Festival Internacional de Cine de Cannes. El disgusto de la crítica francesa llega a todos los rincones.

Me dirán, el talento no lo hace el dinero. No, contesto. Desde luego. Pero también es cierto que es difícil desarrollar el talento si no se tienen los medios. Virginia Woolf hablaba en “Una habitación propia” de la necesidad de tener independencia económica para poder escribir. La reflexión que esta inglesa hacía en 1928 sobre lo que era necesario para que las mujeres de entonces desarrollaran el talento y la creatividad, sigue de alguna manera vigente para cualquiera. He leído una crítica que comparaba a Sofía Coppola con Jane Austen. Pero como relata Woolf, Jane Austen escribía en su casa, en la sala de estar común, ya que no tenía un despacho al que retirarse, y lo hacía no sólo expuesta a todas las interrupciones, sino a escondidas de criados, visitas o gente ajena al círculo familiar. Asi escribió “Orgullo y prejuicio”, escondiendo los manuscritos cada vez que oía chirriar el gozne de la puerta. Es indudable que Sofía tiene una habitación propia. Propia y grande. Y desde allí imagina el mundo, imagina que triunfa y que fracasa. Lo imagina todo, lo abarca todo. Y en esa habitación estamos todos, incluidos sus espectadores, de todos los puntos del planeta. Haga lo que haga Sofia Coppola, lo veremos en Tokio, en Mobutu y en Madrid. Somos parte de su habitación.

Pero aquí estamos nosotros, escribiendo en nuestras pequeñas, pequeñísimas habitaciones. Sabiendo que no tendremos dinero para escenas de masas ni de acción. Sabiendo, en definitiva, que nuestra única baza es el guión. Una historia sin fisuras, que funcione y avance como un reloj, tic, tac, que te atrape y te sobrecoja. Un guión cojonudo. Nada más. Y nada menos. Y en eso si nos parecemos los de aquí a Sofía Coppola. Para hacer buen cine hace falta una buena historia. Y escribirla sin que el tamaño de tu habitación te oprima. Sin dejar que la frustración o el miedo a lo que no se puede hacer te frene. Porque, de nuevo como decía Virginia Woolf, solo hay una forma de escribir, y es dejando todo eso de lado. Dejando que la frustración o la rabia, como les ha ocurrido a muchas mujeres en el pasado y con muy buenas razones, empañen el talento o la creatividad. Sentarse en una habitación propia, a ser posible grande y pensar. Pensar en grande. Y en profundo.

martes, 20 de marzo de 2007

ENSEÑAR A MIRAR por Eva Lesmes



Es el tercer día de los encuentros de Creadores Audiovisuales organizado por SGAE en Córdoba. Me revuelvo en mi butaca porque después de tantas ponencias y mesas redondas empiezo a estar un poco saturada. Decido tomarme un descanso y me dirijo a la mezquita que está justo enfrente del lugar dónde se celebran los encuentros. Entro en el templo y me dejo impresionar por la enormidad del espacio, por su belleza y por lo que significa. El choque de civilizaciones contra la alianza de estas, la globalización contra el mantenimiento de las señas de identidad de una cultura; esos conceptos que manejamos a diario y que, en gran medida se han tratado en los encuentros, son aquí una realidad. Observo un retablo de la parte católica; las figuras, sus facciones, sus expresiones de dolor, de sometimiento a un Dios que juzga y castiga. Miro hacía el otro lado y observo la falta de imágenes, la sublimación de un Alá tan poderoso al que ni siquiera se puede representar. Observo la gente que observa. Un grupo de jóvenes japonesas guiadas por un cordobés que habla su idioma con acento andaluz. Un enorme grupo de franceses. Todos escuchan ávidos las explicaciones de sus guías. Miran y necesitan ayuda para ver, para entender la dimensión de lo que están viendo, para aunar el placer estético con el significado de este.

Y empiezo a pensar en todo lo que se ha estado hablando estos días en el encuentro de autores, las ideas se agolpan en mi cabeza, pero hay una, sobre todas, que toma fuerza y que ha sido una constante en los encuentros; la necesidad de enseñar a mirar el cine. Me pregunto si los hombres que en el pasado pagaron por estas obras de arte buscando con ellas la difusión de sus ideas y el sometimiento de sus poblaciones a ellas, hubieran tenido un medio tan poderoso de comunicación y de transmisión de valores como el cine, entre sus manos, ¿qué hubieran hecho?. Y pienso que habrían hecho lo que hacen los americanos con su cine; utilizarlo para colonizarnos con su cultura. Y lo hacen tan bien que no nos damos cuenta, y nos han vendido tan estupendamente el concepto de entretenimiento que nos lo creemos y a base de mirar siempre lo mismo; las mismas historias, contadas de la misma manera, con los mismos tópicos, ya no sabemos ver otra cosa.

¿Qué podemos hacer contra esto?. Es difícil luchar contra el poder, pero como siempre las rebeliones vienen desde abajo, y nacen de la conciencia de los sometidos; por una lado conciencia de que lo son, y por otro conciencia de cuales son sus armas para luchar contra ese sometimiento. Y pienso que lo mejor que podemos hacer es enseñar, sobre todo a los niños y a los jóvenes, el público del futuro, a mirar el cine; a ver otros paisajes, con otros ritmos, con otras miradas, y a entender lo que hay detrás de las imágenes, que nunca es casual. Porque cuando miramos y no vemos, estamos ciegos.