sábado, 28 de marzo de 2009

LAS GALLEGAS SUBIMOS por Chelo Loureiro

La representación gráfica de un gallego subido a la mitad de una escalera sin saberse si sube o baja se ha convertido en un tópico. Pero como todo tópico, tiene algo de real. Y la realidad es que los gallegos raramente utilizamos el sí o el no, ya que por experiencia sabemos que nada es categórico.

Esta sabiduría antigua nos ha llevado a utilizar un sinfín de términos intermedios para definirnos: puede ser, tal vez, ya se verá, casi… que normalmente desconciertan al receptor si éste no es gallego, pero que nosotros sabemos traducir al instante. Porque solamente los no gallegos son los no se enteran si subimos o bajamos de esa famosa escalera.

A los naturales de Galicia nos basta una mirada de reojo para reconocer las intenciones del escalador, aunque comprendemos que la cosa no es fácil ya que por ejemplo podemos encontrarnos con una amiga que nos dice que está casi embarazada… y, a diferencia de la sorpresa que cause a cualquier oyente en su sano juicio -porque una puede ‘estar’ o ‘no estar’ embarazada, pero difícilmente ‘casi’- nosotras sabemos al instante si debemos darle la enhorabuena o, simplemente, decirle que hace muy bien en no complicarse la vida!

Está claro que la lengua es algo más que una herramienta para expresarnos, es un código que va más allá de unos vocablos y que tan solo podemos interpretar con toda la riqueza de matices los que gozamos de una misma cultura.

Es posible que si alguna de nuestras compañeras de CIMA de otras comunidades asistiese a nuestros primeros encuentros en Galicia, marchase pensando que pocas gallegas se apuntarían a esta asociación. Los temas que se ponían sobre la mesa, las preguntas sin respuesta, lo que costaba ir desde Vigo a una reunión en Coruña, … pero nosotras teníamos la convicción de que era necesaria esta movida. Tan clara como la capacidad de definir lo que queremos, aunque nuestros ‘síes’ o ‘nóes’ resulten ambiguos a nuestros interlocutores. Por eso somos ya 19 las que nos hemos subido a la escalera, y por eso nos hemos convertido ya, como antes lo han hecho las socias catalanas, en una Delegación. Y seguiremos subiendo por ella porque estamos seguras de que harán falta los peldaños para las que vayan llegando.

A pesar de la crisis, a pesar de que en Galicia las distancias dan pereza, a pesar de la multitud de tareas que a todas nos sobrepasan, a pesar de todo, somos conscientes de la importancia de esta asociación para que las profesionales del audiovisual lleguemos a tener la presencia que nos corresponde y, lo que es todavía más importante, para que las pantallas lleguen a exhibir nuestras miradas. Con la seguridad de que tod@s nos enriqueceremos.

lunes, 22 de septiembre de 2008

ESTO ES LA JUNGLA: Notas sobre el proceso de realización de “Un novio para Yasmina”. Por Irene Cardona

Jorge: “El mundo es un lugar trágico, amigo mío” (sobre el guión)

Trabajé el guión con Nuria Villazán, amiga y cómplice de ésta y espero que otras aventuras cinematográficas. En la comedia encontramos un medio ágil y elocuente para contar la historia de Yasmina, una estrategia perspicaz para revelar las contradicciones de los personajes, y al mismo tiempo, dar ligereza al tema (también, de forma inconsciente, para desafiar a aquellos que ingenuamente creen que una película sobre una mujer marroquí tiene necesariamente que acabar mal).

¿Por qué no reírnos del caos cotidiano, de la soledad del ser humano? ¿Por qué no rescatar la ternura de nuestros torpes intentos por acercarnos a los demás?
¿Por qué no ser amables, aunque pensemos, como Jorge, que el mundo es un lugar trágico?
El humor, dijo alguien, es la cortesía de los desesperados.

Pero no, yo no me siento desesperada.
Sí me siento bastante frustrada como ciudadana, y más que nada, me sorprende la falta de conciencia generalizada. Por eso me pareció importante poner en escena la vida de unas personas singulares: singulares porque son conscientes de las injusticias del mundo en el que vivimos, y porque, en lugar de lamentarlo en la barra del bar –o aún así- , se ponen manos a la obra, sabiendo que no van a conseguir grandes cambios, pero sí, al menos, que mejorarán la vida de los que tienen cerca (y de paso, tal vez, encuentren sentido a la suya).

Mari: “Esto es la jungla, Lola, la jungla” (sobre el rodaje y la postproducción)

El rodaje tuvo lugar en Extremadura en el mes de agosto de 2007 y fue una aventura irrepetible; fue duro y hermoso, como siempre.
Cada día me presentaba en el set como si hubiera descansado la noche anterior, dispuesta a rodar cada plano como si fuese el más importante de la película, a creer en los personajes, a revelar sus secretos, ocultos en la jungla del rodaje, y, aunque no siempre era posible, sin perder el sentido del humor.
“Aquí todos somos inmigrantes. - dijo el director de foto a su ayudante, parodiando una línea del guión- ¡Yo de México y tú de Logroño!”.
Y así, gracias al impagable esfuerzo del equipo técnico y a los desvelos del productor –Francisco Espada-, llegamos al mes de septiembre, exhaustos, pero enteros, y con la peli en el disco duro. Ahora solo quedaba “reencontrarla” en el montaje.

Alfredo: “La desconfianza es una debilidad de carácter” (después del estreno)

A Sanâa Alaoui, José Luis García Pérez, Maria Luisa Borruel, Francisco Olmo… y todos los actores y actrices de Un novio para Yasmina, les agradezco su capacidad para confiar y su talento para mostrar su fragilidad, su sentido del humor, su ironía y sus temores y regalárselos a Jorge, Alfredo, Lola, Yasmina, Mari, Javi, Abdel… personajes que me han acompañado durante muchos meses y que ahora siento alejarse a gran velocidad. El día del estreno de la película, a comienzos del mes de julio, comenzaban ¡por fin!, su vida sin mí. Fue una sensación extraña, pero, no puedo negarlo, también un alivio. Un novio para Yasmina ya no me necesita, ya no me pertenece (bueno, no sé qué porcentaje parece que es irrenunciable), pero no me deja vacía, ni mucho menos.

Me quedo con el regalo que me hacen los que, con sus comentarios sobre la película y el brillo de sus ojos, me demuestran que este insensato empeño por reconstruir en la pantalla un mundo paralelo, tan absurdo o divertido como el real, sigue teniendo sentido. Seguiremos intentándolo…

jueves, 7 de agosto de 2008

"REYITA", POR OLIVA ACOSTA Y ELENA ORTEGA

Notas de las directoras: Oliva Acosta

“Darle voz a Reyita es darse voz a sí misma, rescatando para sí la herencia de esa mujer imbatible en medio de la pobreza, que supo imponerse metas y alcanzarlas, sin abandonar ni sus sueños ni la solidaridad por los demás.”
Zaida Capote.

“Murió con una historia en los labios”. Esta frase me perseguía desde que empecé a interesarme por las vidas invisibles, aquellas que han vivido las mujeres, las protagonistas de la historia cotidiana. Desde muy pequeña, casi como si fuera sordomuda, escuchaba aquellas historias que podía leer en los labios de mis tías y de mis abuelas. Mi vida, de niña, transcurría en ese espacio, del comedor, al dormitorio, del lebrillo a la cocina. Allí, al calor de los fogones, hacíamos la tarea, jugábamos y hacíamos la vida. Esta escena se reproducía en cada una de las casas de mi geografía infantil, pero más especialmente en casa de mi abuela Oliva. Allí, junto a aquel puchero burbujeante con olor a hierbabuena, se cocían las historias. Así que, hace ahora dos años, en La Habana, cuando me senté por primera vez frente a Daisy Rubiera, la hija de Reyita, y con la poetisa Georgina Herrera, me sentí de nuevo en casa. Buscaba una historia para iniciar mi aventura como directora y allí me topé con la única posible. Una historia que muy pocas veces ha transcendido la intimidad de las paredes de las casas, una historia de mujeres. Reyita esperó al final de sus días para contar su vida, y eligió a su hija menor, Daisy, para acabarla relatando una historia. Georgina dice que hay que hablar menos y escuchar siempre a esas viejas de antes que velaban a los muertos en los velatorios, y allí, a pie de muerte, hablaban de la vida. “Reyita” es mi profundo homenaje a nuestras abuelas, tías y madres, a esas mujeres sabias, tantas veces invisibles, que son las que en realidad conocen y transmiten el justo punto de cocción que necesita la Historia.


Notas de las directoras: Elena Ortega.

Oliva volvió de un viaje a Cuba con el libro “Reyita, sencillamente”. Era el punto de partida para una realizar un documental que me propuso codirigir. Abrí sus páginas y encontré la vida de una “mujer común y corriente”, quizás demasiado para que pudiera interesarme en una primera lectura. Entre Reyita y yo, existía una brecha de dos generaciones: ¿cómo podía identificarme con una mujer que representaba el modelo del que todas queremos huir, el de una madre con sus silencios y renuncias? Tras varias lecturas, pude ver la otra cara del personaje: la de una mujer que supo rebelarse en una época en que se exigía la sujeción al deseo del otro. No siempre ganó, pero eso también hacia más atractivo el personaje. Con el libro escribimos un guión que, sin embargo, tuvimos que hacer trizas tras nuestro viaje de localización. Nos sorprendió constatar cómo los hijos de Reyita, ya mayores, apenas sabían de la vida de su madre hasta que se publicó el libro. Volvimos con un cúmulo de olvidos, contradicciones, algunos recuerdos vividos y otros leídos. Así, decidimos articular el documental como un relato coral, reunir la memoria oral de una familia para construir una biografía con estas pequeñas grietas. En una familia que apenas conservaba fotos, la palabra era la forma de perpetuar sus recuerdos y anécdotas. Más adelante pudimos rescatar material grabado en el que aparecía Reyita y, quizás sea ella a sus 95 años, la que brilla con más fuerza en el conjunto: quien recoge la esencia de lo que queríamos contar. Reyita nos hizo mirar a nuestras madres y abuelas con nuevos ojos y quisimos, de alguna forma, que ella apelara al conocimiento de quienes tenemos más cerca.

(Elena Ortega y Oliva Acosta, directoras de "Reyita")

Más información en: www.reyitaeldocumental.com

lunes, 21 de julio de 2008

"MI MIRADA", por Inés París

Son sobre todo los chicos quienes han filmado a las chicas y ha sido fatal para esta historia, y para el hecho mismo de que se quieran contar historias
(Jean-Luc Godard en “Diálogo entre Jean Luc Godard y Serge Daney” a propósito de Histories du Cinema)

Me llamo… no creo que eso importe. Nací en España en los años sesenta en una familia de la burguesía. Soy escritora y cineasta. Esto quiere decir que me gusta “relatar”, organizar las palabras, las imágenes, los sonidos… contar historias.

Mis relatos son únicos igual que lo soy yo y lo es todo ser humano. Nadie ha vivido exactamente lo que yo he vivido, o no lo ha sentido de la misma manera, no lo ha soñado igual, ni sufrido; igual que nadie tiene mis ojos, aunque haya miles de personas que también los tienen ovalados y castaños.

Entre las cosas que son únicas en mí hay, sin embargo, un poso común de determinantes que comparto con otros: la edad (nacer en la España del franquismo, hija de unos padres vivir la transición española, la movida, tener ahora más de cuarenta años) el origen social (unos padres intelectuales de izquierdas, “progres” y burgueses, pasar de un colegio católico a un instituto donde las drogas eran la optativa favorita de los estudiantes)

Y ser mujer.

¿Hasta qué punto esto determina mi mirada sobre la realidad, mi “relato”, mi construcción de un universo propio? Yo creo que muchísimo. He vivido en un mundo donde se educaba a las niñas para jugar con Nancys (las Barbies de mi infancia), donde se nos vestía de rosa cuando éramos bebés, leíamos revistas “femeninas”, nos identificábamos con “personajes femeninos” como las jovencitas de “Mujercitas” “Pollyana” (que contaba hasta diez antes de enfadarse) o Catwoman. Todo esto podía gustarte o fastidiarte profundamente, podías envidiar los madelman de tus hermanos o preferir a Batman como modelo, descubrías con el tiempo a mujeres como Patty Smith y o te rapabas el pelo al cero como Sinéad O´connor pero siempre desde una posición donde factores como tener la regla y saber que un día tendrías que decidir si tenías hijos o no, te marcaban la existencia.

Con el tiempo he descubierto que el hecho de ser mujer me ha marcado cada vez más, incluso en el hecho de tener que decidir comportarme y elegir una vida notablemente distinta de lo que los roles más tradicionales mandaban.

Con lo años tuve que decidir si tenía o no hijos y cuándo: esto supuso años de usar anticonceptivos y sufrir el hecho de que el aborto fuese un delito. Cuando me quedé embarazada supe lo que era alojar en tu cuerpo otra vida, lo que era dar a luz, amamantar y cuidar de un nuevo ser humano.

He tenido que negociar con mis parejas mi espacio de libertad, me he peleado porque la mayoría de los hombres no se ocupaban como yo de limpiar, de cuidar de los hijos y de hacer la compra. He tenido que robar horas al sueño para trabajar y ser madre, he pagado para que cuidasen de mi hija, he pedido a mis amigas que me viniesen a echar una mano, he rodado con la angustia de saber que mi hija tenía fiebre y yo no podía estar con ella.

He visto mi cuerpo transformarse. He tenido amigos, marido y amantes. Con todos ellos he tenido que descubrir y negociar qué era el amor, qué puesto ocupaba en mi vida, qué necesitaba o deseaba de ellos. He tenido que aprender a decir no a relaciones que me impedían ser yo misma. He pagado con soledad muchas de estas decisiones.

He tenido que mantener mis ideas y decisiones en un mundo profesional de hombres. Me han reprochado ser demasiado “femenina”, poco autoritaria, coqueta o débil. También de han acusado de “manipuladora” “histérica” o “sibilina”
Me he sentido distinta a ellos y unas veces admirada por eso mismo y otras tratada con paternalismo.

He visto como las serie y películas españolas no contaban nunca lo que a mi ni a mis amigas nos pasaba. O lo hacían incluyendo mensajes que eran llamamientos a la resignación, o que utilizaban lugares comunes donde las mujeres éramos seres “fragiles” “tristes” “incomprensibles” “misteriosos” pero casi siempre presentados en la dicotomía ángeles o putas

Pero las mujeres que yo conozco (empezando por mi misma) somos complejas, inclasificables y únicas. Mucho más valientes de lo que nos cuentan, con más capacidad para el cabreo, la venganza y la rabia de lo que nos han dicho, también para la alegría y el humor incluso en la situaciones más trágicas. Y hay algo que todas tenemos en común: nos cuesta muchísimo ser las autoras de este relato. Nos cuesta construir nuestra identidad propia y nos cuesta aún más hacerla pública, ponerla en imágenes, contársela a los demás.

Por eso hago cine y por eso estoy en CIMA, para que yo y todas contemos de primera mano esa cosa tan normal y tan extraordinaria que es SER MUJER y pertenecer a ese colectivo porque como dijo Clarice Lispector:

La vida me ha hecho de vez en cuando pertenecer, como si lo hiciese para darme la medida de lo que pierdo cuando no pertenezco. Y entonces lo supe: pertenecer es vivir. Lo sentí con la sed de quien está en el desierto y bebe con ansia los últimos tragos de una cantimplora. Y después la sed vuelve y camina realmente por el desierto
(“Aprendiendo a vivir y otras crónicas”)

Inés París
Presidenta de CIMA

domingo, 18 de mayo de 2008

"ISABEL COIXET BAJO LA INFLUENCIA" por Cristina Andreu




Sarah Polley
Isabel conoció a Sarah haciendo el casting en Los Angeles de Mi vida sin mí. Vio a muchísima gente para el personaje de Ann, y lo cierto es que ninguna de ellas era lo que tenía en la cabeza.Quería una mujer joven, una mujer inteligente, una persona realmente sensible y generosa, sobre todo con un sentido práctico y con una nobleza que no encontraba en las otras actrices que veía. Llegó un momento en que eligió a Sarah Polley de entre tantas mujeres guiada por su instinto. Le envió el guión, hablaron por teléfono y decidieron quedar en New York. Esperó a tenerla delante para saber si era ella. La gente le preguntaba "¿ has hecho pruebas?" y ella decía "sí, sí, hemos hecho unas pruebas..." Mentira, no hizo ninguna prueba...Fueron a cenar y pensó que era ella, no tuvo ninguna duda.Se puede decir que no dudó en ningún momento. En otros casos hubiera dudado, con otros actores, pero en ella fue verla y pensar "ya está"...

Lo que piensa Sarah Polley sobre Isabel Coixet
...en mi opinión lo que Isabel Coixet hace visualmente es tan exclusivo, tan íntimo, que es imposible de copiar. Nunca he trabajado con una directora de cine tan visual y a la vez tan poco pretenciosa como ella. Como actriz, no te hace ser consciente del fotograma que está creando ni de sus colores intensos ni de sus diesños, ni siquiera de la maravillosa composición de la escena. Isabel consigue que los actores sientan como si nada de eso importara, por lo que cada vez que he visto la película terminada me he quedado absolutamente anonadada por el estilo y la precisión con el que están hechas sus imagenes.No he oído hablar de otro director, más que de Isabel, que sea capaz de crear una imagen tan bella sin limitar a penas a sus actores.

El hecho de que Isabel maneje la cámara sgnifica que está prsente en la escena contigo. No necesita una distancia objetiva para ver la escena con claridad, está profundamente implicada en la vida emocional de sus personajes, y cuenta sus historias desde una perspectiva casi cruda y subjetiva.En muchas ocasiones, se involucra tanto en lo qu está ocurriendo ante sus ojos que el visor de la cámara se empaña por sus lágrimas, y tiene que adivinar como encuadrar la imágen guiándose por el sonido ya que las lágrimas le impiden ver. A veces, miraba la expresión de Isabel justo antes de la toma, y sabía perfectamente lo que ella quería que hiciera en la escena. Es una relación que funciona en silencio, una virtud que caracteriza a sus películas en muchas ocasiones...
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(Extracto del libro "UNA MUJER BAJO LA INFLUENCIA" de Cristina Andreu sobre la cineasta Isabel Coixet que acaba de publicar la Fundación autor en su colección "Mujeres creadoras". La directora editorial es Maria Sylveiro)

UNA BOFETADA DE REALIDAD por Iciar Bollaín

El viernes 9 de mayo embarcamos en la base aerea de Torrejón las participantes españolas, el equipo del Gabinete de la Vicepresidenta del Gobierno y todos los que han puesto en marcha este gran esfuerzo de llevar a Níger el III Encuentro de mujeres africanas y españolas. Escoltas, periodistas, traductores, protocolo; la tropa que desembarca en un Niamey nocturno y caluroso es enorme.

Mientras la Vicepresidenta cumple su agenda oficial de encuentros bilaterales, las 25 participantes españolas disponemos de dos dias para conocer el lugar. Pero antes, una bofetada de realidad; la visita a primera hora de la mañana a un centro de acogida para mujeres aquejadas de fístula, ese desgarro interno de la vagina que sufren las mujeres, más bien niñas, casadas antes de los 10 años que se encuentran dando a luz cuando sus cuerpos apenas están desarrollados. Lo que en España no supondría mayor problema, en Africa acarrea años de infección y espera para ser operadas. Y el repudio. Porque este problema obstétrico resume como pocos la falta de derechos básicos de las mujeres africanas. La prensa que nos acompaña recogió la visita pero la foto que llamó la atención fué la del coche de la Vicepresidenta atascado en la arena y empujado por los escoltas.

Hay cosas que “venden” y cosas que no. Y los temas de mujer no suelen vender mucho aunque lo que se maneja en este encuentro afecta a millones de africanos. Porque son las mujeres las que sustentan las economías familiares. Las consecuencias de la crisis alimentaria, que estuvo presente en casi todas las ponencias del encuentro, tuvieron un resumen demoledor en boca de la Presidenta del Parlamento Panamericano “ la mujer africana come poco y come la última, después del marido y los hijos. Si hay escasez, dejará de comer. Si la mujer africana se muere, Africa se muere”.


En los mercados se ve la precariedad de la vida en Niamey. Y también la enorme riqueza cultural en sus tallas, sus esculturas, sus instrumentos y en los preciosos trabajos en plata de los Tuareg. Las idas y venidas en autobús nos dejan entrever una ciudad de casitas bajas, de calles de arena, con árboles aquí y allá. Pocas mujeres por la calle y poca actividad. Una ciudad a medio gas, capital de uno de los países más pobres del continente. Un paseo en pequeños cayucos por el Niger nos muestra algo de la vida en sus orillas: como pescan, como se bañan y lavan en el río, como cultivan sus huertos. En otro viaje por carretera atisbamos algo de la vida en el campo. De nuevo, contemplando las chozas de paja, los graneros levantados sobre palitos retorcidos, constatamos lo extremadamente básico de la vida aquí. La tierra está removida, a mano, y sembrada con mijo para su propio consumo. Pura subsistencia.
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Algunas de las participantes españolas tienen reuniones previas con las participantes africanas. Nuestras parlamentarias asesoran a un grupo de colegas sobre como valorar la aplicación de las leyes que protegen los derechos de las mujeres. Porque no se trata solo de hacerlas, sino de que se cumplan. Algunas constituciones contemplan ya la prohibición de la ablación y la mutilación genital pero en la práctica se ignoran. La desigualdad aquí resulta tan abrumadora que sobrepasa. Pero es también lo que tiene de distinto y de reto este encuentro y la inversión en cooperación que se está planteando: atacar la desigualdad desde todos los ámbitos, la educación, la salud, la economía, las leyes. Empezando por las de Níger donde, cuando el marido muere el hermano hereda la casa, las tierras y a la mujer, que no tiene acceso a la propiedad. Ni al estatus de ciudadano, ni a la dignidad. Es, casi casi, como el debate que sostuvo Bartolomé de las Casas sobre los indios allá por el siglo XVI. Las mujeres aquí si tienen alma. Pero poco más. Por eso hay otro objetivo en el encuentro; el “ empoderamiento”, la toma de conciencia del poder individual y colectivo de las mujeres. Que estén presentes donde se toman las decisiones. Que las mujeres y sus problemas no sean invisibles. Pero no es fácil, porque a pesar de la envergadura de los temas que se tratan, de nuevo es una anécdota, la foto de la Vicepresidenta con el señor polígamo y sus mujeres, lo que más trasciende.
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En las mesas redondas se van desgranando los temas. En una de ellas la consejera Económica Experta de UNIFEM, es contundente: “Los problemas de Africa no se deciden en Africa”. En una dura crítica a las políticas económicas marcadas por los organismos internacionales asegura que la crisis alimentaria es una consecuencia de 30 años de ajustes. Producimos para la exportación, privatizamos las tierras y las mujeres cada vez están más lejos de la producción, aseguraba, llamando a las mujeres a hablar también allí donde se deciden esas políticas, en el BM y el FMI. Pero en éste último foro, como analizaba en el Guardian el periodista George Monbiot hace unos meses, esas politicas ni siquiera las deciden todos los paises, sino unos pocos, los ricos del g7, que acaparan el 45% del voto. Así, mientras se conseguía en el 2000 un plan para que en el 2015 todos los niños del mundo tuvieran acceso a la educación primaria, se aprobaba por otro lado reducir el gasto público en los paises pobres.

En el encuentro se ha mencionado en muchas ocasiones la educación como palanca para salir de la pobreza. Una de las ponentes llamaba a las mujeres africanas a mandar a sus hijas a la escuela. ¿Pero a qué escuelas si los paises más ricos están prohibiendo contratar maestros? Según ese mismo periodista el ratio de maestro alumno es de 57 a 1 en Malawi, de 72 a 1 en Mozambique y de 74 a 1 en Sierra Leona. Profesores mal pagados, mal formados y sin material escolar. De modo que la tarea de las mujeres que quieren cambiar las cosas en este continente es hercúlea, porque no se trata sólo de trabajar en sus propios paises, sino también donde se deciden las políticas económicas. Mujeres para cambiar el mundo por arriba y por abajo. Y por dentro; La tradición, las costumbres, la religión, losas para las mujeres tan pesadas como la pobreza. La ex presidenta del tribunal supremo de Níger lo dijo muy claro: El derecho islamizado no permite la igualdad.

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En las pausas se discute, se bromea, se toma café, agua y los abanicos aletean con furia. No hay quien combata el calor sofocante. Algunos periodistas lamentan que el contenido de las mesas va a ser lo más difícil de “vender”. Un montón de señoras sentadas en un palacio de congresos, hablando. ¿A quien le interesa?... A la humanidad, respondo mentalmente.
(Este artículo ha sido publicado por el País el 18-08-08. Las fotografías han sido tomadas por Iciar Bollaín con su cámara digital para PUNTO DE VISTA)

ELEGY por Eva Lesmes

El marketing de las películas acostumbra a intentar hacernos creer que el producto que venden es otra cosa distinta a lo que realmente es. Esto pasa con “Elegy” y para mí, ha supuesto un verdadero handicap a la hora de ver la película. La publicidad, basada en vender a Penélope, su origen español y su aura hispano-erótico, me había hecho preconcebir que iba a ver una película de una tórrida historia de amor entre un hombre mayor y una jovencita. Esta idea preconcebida lastró gran parte de mi percepción de la película, ya que lo que yo estaba viendo era otra cosa distinta a lo que creía que iba a ver.
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La película que yo he visto es una historia sobre el paso del tiempo, la historia del “animal moribundo”, la del profesor David Kepesh, intelectual y egocéntrico, ante el que pasan las últimas oportunidades de la vida. He visto la historia de este hombre incapaz de comprometerse más que consigo mismo y su manera de vivir. En ella Penélope (con el difícil nombre de Consuela) es una pieza más de las que giran alrededor del profesor, tan importante como las demás, todas ellas personajes geniales, encarnados por actores de enorme talento y presencia. Patricia Clarkson , maravillosa en su mujer urbana y adicta al trabajo que intenta por todos los medios seguir manteniendo su vida tal y como era, intentando ignorar el paso del tiempo que se cuela silencioso en su piel y en sus afectos. Dennis Hooper, genial como poeta, amigo y confidente que intenta parar el paso del tiempo en brazos de amantes fugaces. El hijo del profesor al que el tiempo enfrenta a los mismo conflictos por los que ha estigmatizado y repudiado durante toda su vida a su padre. Por último Consuela esa niña cubana pija, bella e insustancial, que esconde el más preciado de los tesoros; el del compromiso y la entrega, el de la compañera fiel que el profesor nunca ha tenido, esa niña que cobra profundidad en el desarrollo de la película y crece ante la adversidad, esa última oportunidad que el profesor ha perdido temiendo y anticipando un futuro que nunca hubiera llegado, porque la vida se encargó de cambiar el guión.
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He visto una película mucho más seria (en el mejor sentido de la palabra) y mucho más profunda de lo que los vendedores de la película quisieron hacerme creer. Una película que crece y cobra alas a medida que avanza, una película que como me decía el otro día una amiga, con sorpresa, es “para mayores”. De las que ya tan pocas hay.

viernes, 16 de mayo de 2008

ENCUENTRO DE MUJERES PRODUCTORAS EN EL FESTIVAL DE MÁLAGA: ENTREVISTAS, POR PALOMA ETIENNE

En la pasada edición del festival de cine español de Málaga coincidieron 8 mujeres dedicadas a la producción: Susana Maceiras (Adivina Producciones), Mariela Besuievsky (CIMA) (Tornasol Films), Manane Rodríguez (CIMA) (Xamalú Films), Mar Tarragona (Rodar y Rodar), Emma Lustres (Vaca Films), Marta Esteban(messidor Films), Luisa Matienzo (Tusitala) y Beatríz de la Gándara (CIMA) (Omo Produciones), momento casi histórico que aquí se registra:


A continuación podéis ver una entrevista a Mar Tarragona, la productora de "El orfanato", cinta por la que tiene Goya al Mejor Diseño de Producción... que hizo Paloma Etienne sobre las medidas para erradicar la discriminacion de la mujer en todas las ramas de la industria del cine de nuestro país.


En próximas publicaciones, otras opiniones y puntos de vista sobre lo que quiere decir la discrimiación positiva en el audiovisual y otros asuntos.